Río Dormilón: escuela de resistencia

Por Vigías del río Dormilón

El Movimiento Social Vigías del río Dormilón, del municipio de San Luis, se ha convertido en un referente importante de las luchas socioambientales en el Oriente Antioqueño.  

Cuatro han sido algunos de los resultados más valorados por el movimiento.  Primero, lograr que las pretensiones privadas de instalar centrales hidroeléctricas en el río Dormilón se hayan colocado en el debate público.  Lo que en principio fue un acto con alto nivel de secretismo entre las empresas privadas y la institucionalidad, hoy ha despertado un poderoso golpe de opinión entre los pobladores que ha permitido confrontar la forma como se ha querido materializar este acto injusto de despojo.

Un segundo resultado tiene relación con el invaluable logro de que dos licencias que daban permiso para desviar el 80% del cauce principal, otorgadas en el 2010, fueran revocadas por la autoridad estatal ante las demostraciones de irregularidad e injusticia con la que se había actuado.  Más de 350 personas marcharon durante dos horas por la autopista Medellín Bogotá, entre el puente de El Santuario y las oficinas de Cornare donde recibieron la Resolución que revocaba estos permisos.

Desde ese momento, marzo de 2015, iniciaría una nueva etapa del proceso de movilización ciudadana con dos propósitos fundamentales: contención de los avances administrativos a nuevas solicitudes de estudio y licenciamiento, y promoción de una “Política Pública de Protección y Conservación del río Dormilón”.

En este propósito se podría enmarcar el tercer logro a resaltar.  En cuanto a la contención de nuevos procedimientos administrativos que buscan licenciar proyectos hidroeléctricos sobre el río, los Vigías del río Dormilón han desarrollado capacidades y mecanismos fundamentales en el seguimiento riguroso al trámite burocrático a través del acceso a la información oficial.

Podría decirse que éste último es uno de los principales aprendizajes del movimiento social, el cual, combinado con diferentes formas de comunicar a la ciudadanía y el diseño de acciones colectivas para la exigencia de protección de derechos de la autoridad estatal, ha permitido incidencia efectiva.

En este sentido, el mayor resultado se logró con el archivamiento del Diagnóstico Ambiental de Alternativas en el año 2017 (Cornare, Resolución 112-2709-2017), porque en los estudios no se tuvo en cuenta que “el río hace parte del arraigo sociocultural de la comunidad del municipio de San Luis”.

Es decir, además de que se logra reversar nuevamente el procedimiento administrativo licenciatorio, se constata que Cornare empieza a ver lo que la comunidad en sus diferentes formas de movilización tanto ha insistido.  “Cornare ya empieza a ver este conflicto socioambiental con los lentes de la comunidad”, eran algunas de las manifestaciones de ciudadanos en su celebración moderada por dicha actuación administrativa.

Un cuarto resultado está referido a la Política Pública de Protección y Conservación del río Dormilón.  No hay mejor instrumento normativo para recoger esta aspiración que el Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT), por medio del cual los municipios, en ejercicio de su autonomía, deben “promover el ordenamiento de su territorio (…), la preservación y defensa del patrimonio ecológico y cultural localizado en su ámbito territorial”. (Ley 388 de 1997).

En este instrumento de ordenamiento territorial, debido a la incidencia del movimiento social y la comunidad, quedó plasmado abundante contenido sobre lo que significan para los sanluisanos las aguas, los bienes naturales, y la política de dar protección cultural al corredor hídrico del río Dormilón.

Hasta aquí, cualquier ciudadano debería sentirse tranquilo porque el mandato está dado, tanto desde el reclamo popular como desde el instrumento normativo.  Sin embargo, contrario a lo que debería suceder en un verdadero Estado Social de Derecho, hoy las autoridades oficiales, Alcaldía y Cornare, desconocen estos mandatos constitucionales y democráticos.

Con su interpretación jurídica, Cornare afirma que las figuras que podrían excluir la producción hidroenergética están por fuera de la concertación del POT, y son las autoridades ambientales las únicas competentes para declararlo (Véase, respuesta a Derecho de Petición, radicado 3409 del 17-12-2015).  Esta aseveración es igualmente consentida por los concejos municipales sin ninguna discusión sobre el conflicto de competencias que nos arrebata la autonomía municipal.

En fin, no somos ajenos a esta realidad histórica de un Estado centralista y autoritario que sobrepone sus intereses mercantilistas sobre otras formas de pensar y sentir nuestros territorios basados en la sostenibilidad de la vida.

Así, esta historia se sigue escribiendo.  El río Dormilón seguirá siendo un escenario de aprendizaje y resistencia.


Posdata: Quien desee conocer este proceso de resistencia llevado a cabo hasta el año 2015, puede consultar el libro: “El Dormilón que nos Despertó”, disponible en: https://drive.google.com/open?id=0B9M3XWEoUwH0NDRud3ZSOW9jT1U

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